It’s hard to love China

*see English version below*

Qué difícil es amar a China

La indignación entre la población ecuatoriana después de que los buques chinos amenazaban a la biodiversidad de su ecosistema marino, muestra que el disgusto hacia China iba más allá que solo por su pesca, pero también por su raza.

“Siento que estamos en la Guerra Fría”, es la frase que tengo en mente cada vez que estoy en una conversación familiar o de amigos que me polariza de alguna manera entre elegir China y Estados Unidos o cualquier otro país de América.

Hace algunas semanas, una flota de alrededor de 260 buques chinos rodeaba las zonas protegidas por la UNESCO en las costas de Ecuador y las Islas Galápagos, poniendo en peligro las especies endémicas del país. Esta noticia, como se esperaba, causó tremenda indignación en la población ecuatoriana, incluyéndome. Sin embargo, algo que noté fue que había una diferencia entre la indignación y la angustia que sentía la mayoría de los ecuatorianos en comparación con la que yo sentía. Por supuesto, estaba enojada y frustrada ante la situación, y me sentía dispuesta a hacer todo lo posible para salvar a las especies de las islas de mi país, sin embargo, no estaba enojada con “China” como tal.

…medios de comunicación toman un tema importante y cambian el enfoque al generar información o imágenes que fomentan la xenofobia, el racismo y el odio en la sociedad.

Al igual que otros, publiqué un video en mis redes sociales para difundir las noticias y crear conciencia de lo que estaba sucediendo en mi país. Pero en mi opinión, de ninguna manera estas publicaciones tenían el objetivo de atacar a China, sino tenían el fin de informar sobre las noticias en sí. Por otro lado, vi muchas otras imágenes en las redes sociales de personas que se sentían mucho más violentas en su perspectiva hacia China. Tales individuos publicaron caricaturas que se suponía que simplemente “ilustraban” el tema en cuestión, pero en realidad las caricaturas eran mucho más que eso — eran sátiras de los estereotipos xenofóbicos y racistas en contra de los ciudadanos chinos. Una de las caricaturas que vi retrataba a las Islas Galápagos con sus especies endémicas: tiburones, ballenas, tortugas, etc., sin embargo, para China, en lugar de ilustrar también sus especies nativas, como los osos panda, el animal que se veía reflejado era un murciélago. Para muchos, la ilustración de un murciélago “tendría sentido”, ya que se remonta a la historia del supuesto origen del coronavirus. Sin embargo, lo que muchos no se dan cuenta es que el murciélago no tiene nada que ver con la propia China.

Inicialmente, cuando noté esto, pensé que estaba exagerando y que estaba bien porque así es cómo son las caricaturas. Pero en realidad, no es así cómo debería ser. No estoy de ninguna manera tomando el lado de China en el tema, o diciendo que lo que están haciendo las flotas chinas está bien. Sin embargo, lo que digo es que este es un ejemplo de cómo los medios de comunicación toman un tema importante y cambian el enfoque al generar información o imágenes que fomentan la xenofobia, el racismo y el odio en la sociedad.

…esto no es una guerra, no hay un bando para escoger.

En este mundo actual, en el que cada vez está más polarizado, es difícil estar en el medio. Es difícil ver los hechos y las noticias como lo que son, cuando existe tanta desinformación que continúa incitando otras tensiones sociales. No estoy segura si otros estudiantes internacionales pueden resonar con lo que voy a decir, pero como alguien que realmente aprecia la cultura china, en los últimos meses puedo decir con absoluta certeza que es difícil ser alguien que ame a China, especialmente en estos últimos meses.

La noticia en Ecuador, devastó mi corazón pero de ninguna manera me hizo querer culpar a todo un país y cultura por las acciones de algunos de sus ciudadanos. Sí, China puede tener sus defectos, pero también tiene sus virtudes; al igual que cualquier otro país. Normalmente, cuando ocurren actos de brutalidad policial en los Estados Unidos, no solemos culpar a toda la población estadounidense ni odiamos al país por “ser así”, porque no es “así”. Entonces, ¿por qué tanto odio contra China? Desde que comenzó la pandemia de COVID-19, el mundo se ha tornado en un lugar donde como dirían en mi país “se lanzan la papa”. Es como si estuviesen jugando al quién culpa a quién.

Vivo del lado del mundo donde la mayoría de las personas culpan a China, y ese sentimiento anti-chino ha estado cegando sus puntos de vista y alimentando la ira contra un país que puede o no ser el culpable de todo lo que se le acusa. Lo que muchos no entienden es que “esto no es una guerra,” no hay un bando para escoger. En lugar de elegir un lado, tal vez si todos ponemos el esfuerzo de odiar a los demás en entender que un país y su cultura son más que solo sus políticas gubernamentales y las acciones de ciertos ciudadanos, entonces podríamos llegar a la cooperación mutua y problemas como el peligro de los animales. en Galápagos podría evitarse y no incentivarse.

It’s hard to love China

Outrage among the Ecuadorian population after Chinese vessels threatened the biodiversity of their marine ecosystem shows that hatred towards China goes beyond a fishing news story; it also has to do with race.

“I feel like we’re in the Cold War,” is what I think every time I’m in the middle of a conversation with friends or family that polarizes me in some way between choosing China or America.

A couple of weeks ago, a fleet of around 260 Chinese vessels were surrounding the UNESCO protected zones on the coasts of Ecuador and the Galapagos Islands, endangering the endemic species of the country. This news, as expected, created public outrage among the Ecuadorian population, myself included. However, I noticed there was a difference between the outrage and distress felt by most Ecuadorians and the outrage I felt. Of course, I was angry at the situation and was willing to do anything possible to save the species of the Galapagos and my country. Nonetheless, I wasn’t angry at “China” per se. 

the media changes the focus of an important issue by bringing in triggering information or visuals that foster xenophobia and hate in society.

Like many others, I reposted a video on my social media to spread awareness of what was happening in my country, but these posts did not attack China, they were informative not antagonistic. On the other hand, I saw many other social media posts from people who felt much more hostile towards China itself. Such individuals would repost cartoons that were meant to simply “illustrate” the issue at hand, but they actually did much more than that – they were the product of xenophobic stereotypes and racial labels against Chinese citizens. One of the cartoons I saw portrayed the Galapagos with their endemic species: sharks, whales, tortoises, etc., however for China, instead of also illustrating its native species such as Panda bears, the animal drawn was a bat. For many, the illustration of a bat would “make sense” as it traces back to the story of the alleged origin of COVID-19. Nonetheless, what many do not realize is that a bat illustration is not a representation of Chinese culture at all. 

Initially, when I noticed this, I thought I was exaggerating and that it was okay because that is how cartoons are. But in reality, that is not how it should be. I am in no way taking China’s side on the issue, or saying that what the Chinese fleets are doing is right. What I am trying to say is that this is an example of how the media changes the focus of an important issue by bringing in triggering information or visuals that foster xenophobia and hate in society.

…this is not a war, there is no side to choose.

In this current polarized world, it is hard to be in between. It is hard to see facts and news for what they are when misinformation and disinformation continue to give leads to other social tensions. I’m not sure if other international students can resonate with what I’m about to say, but as someone who genuinely appreciates Chinese culture, in recent months I can say with absolute certainty it’s hard to be someone who loves China.

This news in Ecuador devastated my heart, but in no way did it make me want to blame an entire country and culture for the actions of some of its citizens. Yes, China may have its flaws, but it also has its virtues; just like every other country. Normally, when acts of police brutality happen in the US, we do not blame the entire US population or hate the country for “being that way,” because it is not “that way.” But then why is there so much hate against China? Ever since the COVID-19 pandemic started, the world has shifted into sides of who blames who.

I live on the side of the world where most people blame China, and that anti-Chinese sentiment has been blinding their views and fueling anger against a country that may or may not be the one to blame. What many do not understand is that this is not a war, there is no side to choose. Instead of choosing sides, maybe if we all put the effort of hating others into understanding that a country and its culture is more than just its government policies and the actions of certain citizens, then we could reach mutual cooperation and problems like the endangerment of animals in the Galapagos could be avoided and not incentivized.

This article was written by Ariana Alvarez based in Manta, Ecuador. Please follow author’s instagram @arianaalvarezv or contact via email ata386@nyu.edu.

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